SITUACIÓN: Sant Antoni, Barcelona
CLIENTES: Particular
AÑO: 2024-2025
SUPERFÍCIE: 112m2
COLABORADORES:
Fotografo: Charlotte Lajarín








En un piso señorial de 1900, en plena ronda Sant Antoni de Barcelona, el proyecto parte de una premisa clara: abrir, conectar y dejar que la luz entre. La intervención propone una nueva lectura de los espacios, borrando jerarquías heredadas para dar paso a una forma de habitar más ligera y contemporánea.
El corazón de la vivienda se desplaza y se reconfigura: la cocina abandona su lugar tradicional y se sitúa en el centro, junto al vestíbulo, articulando la relación entre la zona de día y la zona de noche. Una cocina cálida, con muebles bajos en madera de cerezo y encimeras de terrazo, que dialoga con lo existente desde la honestidad del material.
Para potenciar esta nueva fluidez, se integró una de las habitaciones al salón-comedor, creando un espacio amplio y generoso donde la luz natural circula con libertad. Abrimos una pared estructural para acercar la cocina al comedor y permitir que la claridad bañe toda esta área social.
En el pasillo, un gesto sencillo pero contundente: un despacho abierto que asoma al centro de la vivienda. Más que una zona de paso, se convierte en un lugar activo, flexible, capaz de multiplicar sus usos.
La habitación principal también se replantea: se reorganizan los límites para incorporar un baño privado tipo «armario-baño», discreto y funcional, que amplifica la intimidad sin restar espacio.
Todo el proyecto se articula desde el respeto por los materiales originales —suelos, molduras, texturas— y la voluntad de integrarlos con nuevos acabados que no compiten, sino que conviven. El resultado es una casa que respira, que conversa con su historia y se proyecta hacia una nueva forma de habitar.
