SITUACIÓN: Barcelona
CLIENTES: Particular
AÑO: 2023
SUPERFÍCIE: 75 m2
PRESUPUESTO: 705 €/m2
COLABORADORES: Charlotte Lajarín (fotografía)













La casa carecía de interés en cuanto a espacios y materialidad. Aunque tuvimos que mantener la repartición de las zonas de día y noche, decidimos apostar por espacios más funcionales y dar una aportación gráfica con los acabados para conseguir un carácter propio.
En la zona de día hemos desplazado la cocina para integrar al salón-comedor. Una línea de muebles bajos se prolonga desde el recibidor, dejando un recorrido diáfano.
En el fondo, hemos colocado muebles altos para ganar mayor almacenaje. Esta línea de muebles se despliega en toda la pared, y baja en forma de banco-repisa en el salón.
En la zona de noche, buscamos una solución flexible que diera, mediante un juego de puertas correderas, la posibilidad de pasar de 2 a 3 habitaciones. Compartiendo así el uso de la 3a estancia según las necesidades.
El pavimento en toda la vivienda se ha realizado con baldosa de 20×20. Nos reapropiamos el efecto damero, combinando el color terracota con el blanco y jugando con la densidad de las mismas: de forma concentrada en las zonas de distribución y diluyendo el ritmo en las estancias para evitar una carga visual y aportar una mayor tranquilidad.
Decidimos tratar la pared del fondo de cocina y salón con un tratamiento singular y unificador, con unas baldosas de pequeño formato hasta el techo. El amarillo claro era el color adecuado para aprovechar al máximo la luz natural disponible.
Los muebles bajos de cocina son de pino y se combinan con el resto de muebles de la sala en un azul muy pálido. Necesitábamos que ambos fueran muy claros para aportar ligereza al conjunto que se remata con las encimeras de terrazo con motas azules.
